La recuperación de la veterinaria y la aprehensión de dos sospechosos vuelven a poner en primer plano una premisa asumida por el comandante departamental Edson Fernández: estar donde Santa Cruz lo necesite.
Por: Reynaldo Rodríguez Cuéllar
Hay hechos que no se deben medir únicamente por las horas que transcurren desde que una persona es reportada como víctima de un delito. Deben evaluarse por la capacidad del Estado para responder cuando una familia clama auxilio y cuando la sociedad exige resultados, el caso de Vania Rojo Ferrufino es uno de ellos. La veterinaria y empresaria, reportada como secuestrada la noche del jueves 1 de octubre en el barrio 24 de Noviembre, en Montero, ya se encuentra sana y salva junto a su familia, después de 3 días y un intenso despliegue policial destinado a establecer su paradero y garantizar su retorno.
La Policía confirmó su recuperación durante la madrugada de este domingo, luego de localizarla en el municipio de Saavedra, las autoridades todavía investigan las circunstancias exactas de su liberación y si existió negociación, pago o una acción derivada de la presión policial, pero la historia no terminó con la recuperación de Vania, la investigación dio un paso más: dos personas fueron aprehendidas y ahora corresponde establecer judicialmente su posible participación en el secuestro.
UNA POLICÍA QUE RESPONDE
Desde el momento en que se conoció la denuncia, unidades especializadas del Norte Integrado y de Santa Cruz activaron labores de inteligencia e investigación destinadas a reconstruir la ruta del hecho, identificar movimientos, establecer comunicaciones y localizar a la víctima.
El comandante departamental de la Policía de Santa Cruz, Cnel. MSc. CAD Edson Omar Fernández Molina, confirmó la recuperación de Vania y mantuvo reserva sobre aspectos sensibles de la operación.
Los estándares de exigencia implementadas por el Cdte. Fernández no resultan contradictorios, una Policía que llega después de los hechos, puede investigar empero una Policía que combina inteligencia criminal, investigación, tecnología, presencia territorial y capacidad de reacción puede avanzar mucho más: localizar a una víctima, identificar rutas, ubicar sospechosos y ponerlos a disposición de la justicia.
PRUDENCIA QUE RESULTA COMPRENSIBLE
En una investigación de esta naturaleza, revelar prematuramente procedimientos, fuentes de información, movimientos operativos o elementos de inteligencia puede comprometer tanto la seguridad de la víctima como la posibilidad de llegar hasta quienes participaron en el delito.
Desde el inicio de las investigaciones, la Policía informó que tres sujetos armados y encapuchados habrían interceptado el vehículo en el que se trasladaba Vania junto a su esposo y sus hijos. Los investigadores establecieron además que existió una exigencia económica para su liberación, posteriormente trascendió que los captores habrían exigido hasta 500.000 dólares, aunque las autoridades continúan estableciendo si existió efectivamente pago o negociación, lo que sí es confirmado y categóricamente contundente: Vania está viva y ya está con su familia y la investigación ya tiene dos personas aprehendidas.
EL PRIMER GOLPE A LOS CAPTORES
La investigación policial avanzó mediante una herramienta fundamental del combate moderno contra el crimen organizado: la inteligencia criminal apoyada en tecnología.
De acuerdo con el comandante general de la Policía Boliviana, Adrián Álvarez, los investigadores lograron triangular uno de los teléfonos utilizados para comunicarse con la familia de la víctima, la señal condujo a los investigadores hasta la zona de Valle Sánchez, donde se desplegó un operativo que permitió aprehender a dos personas que se encontraban a bordo de un vehículo de alta gama, durante la intervención se encontró un arma de fuego Smith & Wesson calibre 9 milímetros, además de diversas llaves correspondientes a vehículos de alta gama y diferentes inmuebles. Análogamente se reportó el hallazgo de dinero y dispositivos celulares, elementos que deberán ser sometidos a las respectivas pericias.
Debemos aclarar que la sentencia deberá sustentarse en elementos investigativos, diferencia que debe ser respetada. Los dos aprehendidos deben ser sometidos al procedimiento correspondiente y será la investigación bajo control del Ministerio Público y de la justicia, la que determine su grado de participación.
CUANDO LA IMPUNIDAD INTENTA COMPRAR LA LIBERTAD
Sin embargo, existe un hecho que merece especial atención, según el reporte policial, después de ser interceptados, los dos sospechosos habrían ofrecido 100.000 bolivianos a los efectivos policiales para evitar su aprehensión y conseguir su libertad, incuestionablemente los uniformados rechazaron el dinero.
La investigación sigue su curso y los sospechosos fueron puestos a disposición de las autoridades correspondientes, este episodio adquiere una dimensión que trasciende el caso Vania Rojo porque cuando el dinero pretende comprar la voluntad de un servidor público y encuentra como respuesta el cumplimiento del deber, existe una señal concreta de institucionalidad, la autoridad no está en venta, ese debería ser uno de los mensajes más contundentes que deja esta investigación.
NI REFUGIO NI IMPUNIDAD
Es aquí donde adquiere especial fuerza una de las consignas que el comandante Edson Fernández ha convertido en parte de su identidad institucional: “Ni refugio ni impunidad”, significado que no debemos reducirlo a una expresión retórica, su verdadero valor aparece cuando una institución logra convertirla en conducta.
Ni refugio para quien pretende esconderse después de cometer un delito.
Ni impunidad para quien cree que el dinero, las conexiones, las fronteras territoriales o el miedo pueden colocarlo por encima de la ley.
El caso Vania Rojo demuestra, además, que el delito organizado no entiende de límites administrativos, la investigación analiza posibles conexiones entre Santa Cruz y el Trópico de Cochabamba y busca establecer si existe una estructura criminal con ramificaciones en diferentes regiones. Esa hipótesis todavía debe ser demostrada mediante evidencias, precisamente por eso, la investigación no puede detenerse en dos aprehendidos.
LA INVESTIGACIÓN APENAS INICIA
Recuperar a Vania fue fundamental, empero, desarticular la organización que hizo posible el secuestro es indispensable. Ahora corresponde establecer quiénes planificaron el hecho, quiénes participaron materialmente, quiénes proporcionaron vehículos, armas, inmuebles, comunicaciones o información y quiénes pudieron haber colaborado antes, durante o después del secuestro, incuestionablemente deberá determinarse dónde permaneció cautiva Vania, cómo fue trasladada, quiénes participaron en su liberación y qué ocurrió exactamente durante las últimas horas de su cautiverio.
La triangulación telefónica, las imágenes de cámaras de videovigilancia, los dispositivos electrónicos, el arma encontrada, las llaves de vehículos e inmuebles y cualquier otro elemento recolectado deberán ser convertidos en evidencia jurídicamente válida, porque aprehender es apenas el primer paso: identificar, investigar, demostrar, procesar y finalmente conseguir que la justicia determine responsabilidades es la ruta que invariablemente debe seguir el Estado.
SANTA CRUZ NECESITA RESULTADOS
La ciudadanía no espera discursos grandilocuentes, exige justicia y resultados, cuando una familia denuncia la desaparición de uno de sus integrantes, espera que el aparato institucional se movilice, cuando los delincuentes utilizan teléfonos, vehículos y rutas para intentar ocultarse, espera que la inteligencia encuentre caminos indescifrables.
La justicia necesita responsables y la Policía necesita transformar cada investigación en conocimiento criminal, en inteligencia y cada inteligencia en acción, bajo esa premisa, el mensaje vuelve a ser claro:
NI REFUGIO PARA EL CRIMEN.
NI IMPUNIDAD PARA EL DELINCUENTE.
VANIA ROJO: UNA RESPUESTA QUE DEVUELVE ESPERANZA A SANTA CRUZ