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29 DE JUNIO INGRESO IMPOSTERGABLE PARA EL TIPO DE CAMBIO FLEXIBLE

27 de junio de 2026 por
Actualidad Informativa, Reynaldo Rodríguez Cuéllar
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Por: Reynaldo Rodríguez Cuéllar

 

La historia económica demuestra que ningún régimen cambiario puede sostenerse indefinidamente cuando permanece divorciado de los fundamentos macroeconómicos y de las fuerzas de la oferta y la demanda. Durante aproximadamente dos décadas, Bolivia mantuvo un esquema de estabilidad cambiaria que operó como un ancla nominal para contener la inflación y otorgar previsibilidad a los agentes económicos. Sin embargo, con el transcurso del tiempo, esa estabilidad fue perdiendo correspondencia con las condiciones reales de la economía, generando crecientes desequilibrios.

La transición hacia un régimen de tipo de cambio flexible no constituye, en esencia, el origen de la depreciación del boliviano, sino el reconocimiento de una realidad que el propio mercado ya había comenzado a reflejar mediante la coexistencia de un tipo de cambio oficial y otro paralelo. La creciente brecha entre ambas cotizaciones evidenciaba una asignación ineficiente de divisas, incentivos al arbitraje cambiario y una pérdida de equilibrio entre la oferta y la demanda de moneda extranjera.

En consecuencia, permitir que el valor del dólar responda con mayor libertad a las señales del mercado representa el cierre de un ciclo caracterizado por una estabilidad administrada y el inicio de un proceso de corrección orientado a restablecer los precios relativos y la sostenibilidad macroeconómica. La discusión económica deja de centrarse en si el ajuste debía producirse y pasa a evaluar los costos acumulados de haber prolongado un esquema cambiario crecientemente alejado de los fundamentos económicos.

La experiencia internacional demuestra que las burbujas cambiarias no desaparecen por decisión política; concluyen cuando las restricciones externas, las expectativas de los agentes económicos y la realidad del mercado superan la capacidad del Estado para sostenerlas. La fortaleza de una moneda no se decreta: es el resultado de una economía con elevada productividad, exportaciones competitivas, disciplina fiscal, reservas internacionales suficientes, equilibrio en la balanza de pagos y confianza en las instituciones.

Este análisis establece un parangón entre la prolongada estabilidad cambiaria del pasado y la adopción del régimen de tipo de cambio flexible, siendo pertinente actualizar el fenómeno que iba creciendo en la administración gubernamental específica. Se trata de una reflexión sustentada en principios de teoría económica y en el comportamiento histórico de los mercados cambiarios, donde los precios terminan convergiendo, inexorablemente, hacia sus fundamentos.

Para numerosos analistas, la prolongada fijación del tipo de cambio terminó configurando una distorsión cambiaria, sostenida por “circunstancias extraordinarias”, una intensa intervención del Estado en el mercado de divisas y una utilización progresiva de las reservas internacionales para preservar la paridad oficial. Esta política brindó certidumbre en el corto plazo, pero simultáneamente postergó los ajustes que, desde una perspectiva económica, resultaban inevitables.

Actualidad Informativa, Reynaldo Rodríguez Cuéllar 27 de junio de 2026
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