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BOLIVIA REHÉN DE UN CAUDILLO

11 de mayo de 2026 por
Actualidad Informativa, Reynaldo Rodríguez Cuéllar
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Por: Reynaldo Rodríguez Cuéllar

 

Según datos revelados por el empresariado, las pérdidas diarias ya superan los 50 millones por día. Entonces, cuando el presidente  habla de terminar con el “Estado tranca”, corresponde consultarle con firmeza: ¿Qué acciones concretas está ejecutando para cumplir su propuesta electoral de sancionar a quienes, amparados en intereses políticos y desestabilizadores, atentan contra la economía nacional, la transitabilidad, la imagen y la credibilidad externa de Bolivia en el mundo y el mundo en Bolivia?

La situación ha escalado a tal magnitud que incluso se habilitó un “puente aéreo” humanitario para evacuar ciudadanos peruanos varados por los bloqueos, utilizando aeronaves Hércules de la Fuerza Aérea Boliviana. Un hecho que expone internacionalmente la gravedad del conflicto y proyecta una señal alarmante sobre la institucionalidad y la capacidad del Estado para garantizar el libre tránsito y el orden público.

Mientras en contingencias por desastres naturales los países civilizados activan operaciones aéreas para salvar vidas, en Bolivia se las utiliza para rescatar turistas y ciudadanos atrapados por bloqueos que paralizan carreteras, desabastecen ciudades y someten a toda una nación a un permanente escenario de incertidumbre.

El Estado ha denunciado reiteradamente intentos de desestabilización política y ruptura del orden democrático. En ese contexto, resulta inevitable que amplios sectores de la población identifiquen en el liderazgo cocalero de  un factor central de presión y confrontación permanente, capaz de movilizar bloqueos, convulsionar el país y tensionar la institucionalidad nacional cada vez que sus intereses políticos se ven amenazados.

El derecho a la protesta constituye un principio democrático; sin embargo, jamás puede convertirse en instrumento de asfixia económica ni en mecanismo de presión para someter al Estado y a toda una nación bajo escenarios de caos e incertidumbre.

La interrogante que emerge desde la zozobra nacional es inevitable: ¿Se impondrá finalmente el Estado de derecho o Bolivia continuará rehén de caudillos capaces de paralizar el país para disputar poder político?

Actualidad Informativa, Reynaldo Rodríguez Cuéllar 11 de mayo de 2026
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